16/5/08

Una despedida...


Está visto y comprobado hasta la saciedad que, según te portes con la gente, tanto a nivel personal como profesional, así se porta la gente contigo. Cierto que en todas partes hay desagradecidos, gente que va a dejar su nota discordante. Pero, precisamente, esa ingratitud es síntoma de mezquindad que hacen indigno al ingrato.

No obstante, tú, siguiendo lo que dice el refrán, has hecho el bien sin mirar a quién. Si lo piensas, ¡qué más da que el destinatario sea un mezquino! A fin de cuentas, la mala prensa y la mala conciencia es para él, no para nosotros. ¡Oye!, que tampoco es noble hacer las cosas para que te las agradezcan. Lo “suyo” es hacerlo porque debe hacerse, porque es lo correcto ..., respetarse uno mismo y respetar a los demás.

Igualmente, has sido tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y con esa tolerancia, has servido de ejemplo a otros. En definitiva, eso es lo que nos hace felices. Como decía Teresa de Calcuta, “... voy a pasar por la vida una sola vez: por eso cualquier cosa buena que yo pueda hacer, o alguna amabilidad que pueda hacerle a algún semejante, debo hacerlo ahora ... porque no pasaré de nuevo por aquí ...”.

Sin embargo, no quería escribir estas líneas pensando, precisamente, en desagradecidos. Al contrario. Digamos que esa ingratitud es la excepción que confirma la regla. En este caso no se trata de excepciones, sino de la norma general. Desde luego, hay aquí, ayer, hoy y mañana, muchas personas agradecidas, aquellas que realmente te conocen y por eso mismo te quieren, que son quienes hacen olvidar a aquellas otras que tienen la particularidad de llenarnos de amargura. Puedes afirmar, sin duda, aquello que decía Borges: “... soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba. Eso es lo que me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por todos ellos. Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme ...”

Sé que tú, hasta donde has podido, has procurado portarte bien con todo el mundo, incluso en aquellos momentos en que no fue fácil. Y a la vista está que lo has conseguido con creces. En todo caso, siempre es mejor que no te recuerden a dejar un recuerdo desagradable de tu paso. La vida continúa y verás como no importa demasiado si te recuerdan o no, o haber pasado por la vida de alguien sin pena ni gloria. Pero eso sí, aunque sea de forma borrosa, si conservan siquiera un leve recuerdo, que sea por algo positivo. Esa ha sido tu actitud siempre y es sólo una parte de lo que he aprendido de ti y me siento orgulloso de poder decírtelo.

Fran

1 comentario:

Juan Pablo dijo...

ME REITERO EN MI COMENTARIO ANTERIOR