... y lo hago con frecuencia, porque sin proponérmelo, no dejo de contarte cosa del día a día, incluso la costumbre me ha llevado hasta el teléfono y te confieso que el corazón palpita fuerte y tienes que respirar hondo...
A veces pienso en estos treinta años en los que no hemos dejado de saber la una de la otra, y juntas, hemos crecido, reído, disfrutado, rabiado y llorado y sobre todo hemos sabido celebrar todos los buenos e importantes momentos de nuestras vidas, aunque hubo uno, con sobrados motivos para hacerlo, y al que nunca dedicamos una fecha, principalmente por que no éramos conscientes de lo que iba a suponer en nuestra vida. Me refiero a nuestro paso por el "Centro Juvenil" donde, sin saberlo, se empezó a fraguar esta "peña", hoy en día corregida y aumentada, con muy buen criterio por parte de todos, de la que tanto hemos dependido y de la que tanto hemos aprendido, pero en absoluto preparada para perder uno de sus pilares, y en la que está surgiendo una necesidad, por medio de este blog, y gracias a ti, de contar el afecto que nos tenemos que, como ves, no es poco.
Y es que hay un sentimiento común sobre si hemos hecho lo suficiente y lo correcto, cuando tú estabas enferma... ¿podíamos haberte reconfortado más? Creo que queda claro... nos ha faltado decirte a la cara que eres fuerte, valiente, ejemplo de tantas cosas... que estamos orgullosos de ti, de tu coraje y saber estar, asumiendo con una serenidad casi imposible tu enfermedad.
Y ahora me haces falta, mucha. Y es así, hablando contigo y leyendo sobre ti como me siento mejor. Sabes que seguiré haciéndolo.
Te quiero, Susana
1 comentario:
bonito, muy bonito. un beso.
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