21/5/08

Nostalgia

Querida Reyes:

No sé como carajo lo has hecho, pero me ha llegado el libro que me prometiste. Recordarás que el pasado día 24 de abril, justo después de Sant Jordi, te regalé una rosa. Y claro, como buen catalán, te pregunté por mi libro… Ya casi había perdido la esperanza –me dijiste, te tendrás que esperar- cuando, de pronto, ahí estaba, en mi mesita de noche, dispuesto a ser leído.

No tengo noticias ciertas de dónde te has ido, pero estoy seguro de que se trata de un sitio ideal para leer lo que la mano de un amigo te escribe. Tampoco sé con seguridad si desde allí podrás calibrar con exactitud lo que atañe a esa cosa húmeda y a veces incierta que denominamos sentimientos. Para que sepas a qué atenerte, y como habrás podido observar por este blog, tales sentimientos son, obviamente, de gratitud. Es decir, en realidad te escribo porque te estoy agradecido: tu ejemplo de integridad y fortaleza se ha clavado dentro de mí de una forma que no podría describir con palabras.

Te echo de menos. Mucho e intensamente. Por eso me he propuesto escribirte de vez en cuando. Para que sepas de mí. Y voy a empezar por compartir algo del libro que me has hecho llegar. Por cierto, ¿cómo sabías que Benedetti era uno de mis escritores preferidos? “Vivir adrede”, así se titula. Son relatos cortos, pensamientos, aunque ya imagino que eso lo sabes. Lo leo despacio, saboreo las palabras, como si te lo estuviera susurrando al oído (creo que nunca te dije que soy un excelente narrador de cuentos). Es un buen compañero.

Ayer por la noche reparé en uno de esos relatos: “Nostalgia”; luego apareciste en mis sueños y me di cuenta de que, en realidad, habías escuchado mientras yo leía… y te había gustado. Nostalgia, melancolía, añoranza, tristeza… sí, palabras que describen bien lo que siento, lo que sentimos tus amigos cuando pensamos en ti.

El relato dice así:

“Las cosas que nos faltan, cuántas cosas. Las que se quedaron en el camino o nunca accedieron a él. Quien más, quien menos, todos llevamos una filatelia de ausencias.

Hay partidas, adioses de los que no volvieron ni volverán. Aún en las mejores y conquistadas alegrías, sobreviene de pronto un vacío y nos quedamos taciturnos, solos, tiernamente desolados.

Por suerte cuando soñamos vuelven todos, los que todavía son y los que se fueron. Y abrazamos fantasmas, almas en pena y almas en gloria. Ellos nos cuentan su impiadosa sobrevida, aunque, eso sí, marcando siempre su territorio, que es sólo invierno.

Su exilio tan pasivo, tan inerte, no está consolidado. Con su martirio, nos martirizamos, quizá porque sabemos que todo eso acaba en un opaco despertar. Viene entonces la fase de los ojos abiertos, también llamada insomnio. Allá arriba está el cielo raso, con la araña de siempre en su rincón de redes. Nos faltan manos para acariciar, labios para besar, cintura que estrechar, cuerpo que penetrar. Todo es ausencia.”


Un beso muy fuerte, Fran.

1 comentario:

ester dijo...

MOLA UN COJON,JEJEJE
BUENA IDEA LO DE ESCRIBIR CARTAS,PUEDE SER UN DIARIO DE NUESTRAS VIDAS,ME GUSTA.
VIVA CHIQUILICUTRE(JEJEJEJE)